Cronica 10 Cruce de los Andes
La siguiente crónica corresponde al relato de las experiencias vividas durante la 10ª Edición del Cruce de los Andes.
El mismo fue realizado por Diego Alonso, que conjuntamente con Santiago Rodriguez formaron el Team Salomon Uruguay obteniendo la septima posición en el Ranking General
CRONICA DE LA DECIMA EDICIÓN DEL CRUCE DE LOS ANDES
Por Prof. Diego Alonso.
DIA 1 (Llegada)
"Luego de los preparativos previos, llegamos finalmente al aeropuerto de San Carlos de Bariloche. La primera impresión fue de desconcierto ya que veníamos de una temperatura de 30º y nos encontrábamos con unos 8 - 10º lo que sumados a un frío viento nos hizo recurrir a todo el abrigo del que disponíamos a mano, ahí nos enteramos que el resto del equipaje con el abrigo y lo necesario para dejar preparado el conteiner había quedado en Bs. As.
Luego de pasar a registrarnos por el hotel continuamos rumbo hacia el Cerro Catedral donde la organización había montado su centro de operaciones. Al entrar al Shopping, recibimos un instructivo en el cual se nos informaba los diferentes pasos que debíamos seguir (acreditación, retiro de kit, traslados, migración, etc.).
Lentamente comenzamos a cumplir con los requisitos hasta que finalmente nos encontramos en la mesa de la organización donde podríamos solicitar el horario la salida de elite (10´antes el día 1). La chica que nos atendió realizó una advertencia: "...si no llegan dentro de los primeros 30 equipos en cualquiera de las tres etapas se los penaliza con 10´." Luego de discutirlo un poco entendimos que lo mejor era arriesgarse a tener que salir con el grueso de los competidores, con esto definido dimos por terminado los trámites para ese día.
Al regresar al hotel nos informaban que nuestro equipaje aún no había llegado por lo que decidimos ir a comer con la esperanza de que a nuestro regreso nos encontramos con el mismo. Afortunadamente esto ocurrió de esa manera, lo que nos permitió descansar más tranquilos - otros corredores recién los recibirían al día siguiente-.
Día 2 (Preparativos y Charla Técnica)
Luego de desayunar nos dedicamos a preparar el equipo necesario para los días de carrera, aparte de la carpa, colchón inflable, sobre de dormir, vajilla, etc. le sumamos algunas galletitas dulces y saladas que conjuntamente con dulce de membrillo y un buen mate, serían nuestro desayuno y merienda durante los días de carrera.
Ya con todo pronto partimos nuevamente hacia Cerro Catedral para dejar el equipo y de paso escuchar la charla técnica. El movimiento de gente ya era mucho más notorio, en el parque cerrado entre todas las banderas el pabellón nacional ondeaba en un rinconcito frente a la larga fila de contenedores que esperaban la carga de los competidores. Luego de acomodar toda el equipo - maniobra que llevó más de 30´- toco el turno de llevar el conteiner a los camiones que se ocuparían de su traslado.
Inmediatamente después nos refugiamos dentro del shopping, ya que el frío se hacía sentir. Poco tiempo después recibimos la noticia de que la charla técnica se haría a la intemperie, la organización entendía que de esta forma nos haría ir entrando en ambiente preparándonos para el frío y la lluvia que los pronósticos auguraban para los días de carrera, ciertamente esto no era muy alentador.
DIA 3 (Largada de la Competencia)
Con el propósito de cargar la menor cantidad de cosas, optamos por vestirnos con la indumentaria de carrera inclusive el buzo y la campera de abrigo que formaban parte del equipamiento obligatorio, al bajar a desayunar ya se comenzaban a ver los rostros de nerviosismo y ganas de largar, indudablemente ese clima hace que uno se ponga más ansioso por lo que luego de un desayuno liviano, nos pusimos en marcha lo más rápido posible. A pesar de los años, siempre me resulta extraño cuando uno vestido con calza, mochila, gorro de sol se cruza con aquellos que todavía no han terminado el día y que entre incrédulos y divertidos hacen algún cometario socarrón, mientras empinan el último trago de alcohol.
Al llegar al centro Cívico una larga fila de ómnibus esperaba a los corredores que de diferentes direcciones llegaban a ocupar los asientos para ser trasladados hasta la largada de la competencia. El viaje demoró una hora y media aproximadamente pero lejos de resultar tedioso fue una experiencia muy gratificante, una suave música instrumental acompañaba los increíbles paisajes montañosos que comenzaban a aparecer con las primeras luces de la madrugada.
Afortunadamente el haber hecho las cosas con tiempo - algo extremadamente extraño en nosotros- nos permitió recorrer con tranquilidad los últimos tres kilómetros que nos separaban del lugar donde nos dejó el transporte hasta una pista de atletismo entre las montañas donde se llevaría a cabo la largada.
En la misma comenzamos la entrada en calor mientras intercambiábamos palabras con algunos de los demás competidores, luego de estirar un poco nos dirigimos al corral de largada en el cuál ya se encontraban los equipos uruguayos compuestos por Alejandro, John (USA), Víctor y Franco quienes también serían parte de la primera largada.
Finalmente, llegó el momento de la partida, aproximadamente 25 equipos dieron inicio a la carrera. El ritmo inicial fue bastante fuerte y si bien en un principio íbamos todos juntos el primer descenso abrupto hizo que el grupo empezara a estirarse. Esto, sumado a los estrechos trillos por los que comenzamos a transitar dificultó establecer referencias con los otros equipos, tanto los que iban delante como los que venían por detrás. Esta situación contribuyó a reflexionar sobre lo que veníamos haciendo y nos permitió establecer un ritmo más acorde con la estrategia de carrera que teníamos pensada.
En determinado momento comenzaron a aparecer las primeras subidas, cortas pero muy duras, tanto que debíamos caminarlas ayudándonos con las manos sobre los muslos.
La vegetación comenzó a hacerse cada vez más espesa, el irnos internando en un bosque profundo con árboles centenarios, ríos con aguas transparentes, una montaña con su cima nevada sumado a un terreno suave y ondulado hacía que uno tuviera cada vez más ganas de correr. A pesar de no detenernos a disfrutar, pudimos apreciar una espectacular cascada, cruzar un puente colgante y atravesar múltiples cauces de agua que con sus frías aguas servían para refrescarnos.
A las dos horas y media de carrera vislumbramos entre los árboles lo que sería el Campamento 1, motivados por esta aparición apuramos el ritmo creyendo que ya terminaba nuestro primer día. Al pasar los minutos vimos como el sendero continuaba en dirección opuesta al campamento por lo que empezamos a sospechar que la jornada no sería tan fácil.
Media hora más tarde, llegamos a un punto en el cual un equipo de Tandil esperaba para cruzar en bote el Lago Escondido, presurosos nos pusimos el chaleco salvavidas que nos ofrecía la organización y nos montamos a un Zodiac. Una sensación extraña nos invadió, de correr pasamos a ser parte de algún escuadrón de rescate guiados por un tripulante poseído por la velocidad que nos cruzó raudamente no sin antes mojarnos, sacudirnos y golpearnos durante el proceso.
Del otro lado nos enteramos que faltaba media hora más de carrera, a esta altura los excesos se hacía sentir, por lo que decidimos mantener un rimo conservador considerando que aún faltaban dos días más de carrera. Finalmente atravesamos un pequeño puente colgante, una última cuesta empinada y pudimos cruzar el arco de llegada transformándonos en el 5º equipo que lo hacía ese día.
Primer Campamento
Otra extraña cancha de pasto absolutamente perfecta rodeada por una pista para carreras de caballos propiedad de un tal Lewis, un excéntrico británico dueño de esas instalaciones, una casa impresionante y todos los campos por los que acabábamos de transitar.
Tras localizar nuestro conteiner decidimos ir a buscar un lugar para cambiarnos y comenzar a armar la carpa. Tras finalizar, nos dirigimos a la carpa comedor en la cual se cocinaban kilos de pollo, carne y miles de chorizos. Con el fondo musical de un gaitero que recibía a los corredores, Peta, Fabian, Marcelo y Martín terminaban de armar sus respectivas carpas conformando nuestro grupo de acampada.
Un paseo por el lugar, un baño en aguas heladas, y tomar mate fue todo lo que pudimos hacer previo a la charla técnica, en la misma nos advertían de un segundo día muy frío y con lluvia permanente, tanto así que la organización ya había definido un recorrido alternativo si las condiciones climáticas se mantenían.
Luego de la charla nos fuimos a cenar temprano encontrándonos con la sorpresa de que debíamos hacer una larguísima cola compuesta por quienes íbamos a cenar y por quienes recién estaban llegando. La enorme cantidad de comensales hizo que esa noche tuviéramos que conformarnos con apenas medio plato de pasta.
DIA 4 (2º Día de Competencia)
A pesar de que llovió durante toda la noche, cuando nos levantamos había parado, antes que nos avisaran, supusimos que nos harían correr por el trayecto alternativo lo que significaba ascender durante 7 km en vez de los 14 km previstos inicialmente.
Comenzamos a desarmar la carpa durante esa breve pausa de lluvia pero antes de que hubiésemos terminado las gotas comenzaron a caer nuevamente acompañándonos durante todo el resto de la jornada. Tras un breve desayuno, fotos de rigor nos preparamos para encarar la etapa más dura y desconocida para nosotros: La etapa de Montaña
En esta ocasión fueron 50 los equipos que salieron en la primera tanda, esto hizo que la largada fuese un poco más trabada que la anterior. Circulamos dentro de un grupo compacto hasta donde el terreno lo permitió. Un tobogán de barro nos esperaba, imposibilitados de seguir de pié, los corredores procuramos todo tipo de técnicas para poder seguir adelante, algunos en cuatro patas, otros agarrándose de ramas, y por supuesto todos empujando y sosteniendo al que estaba adelante para que no se cayera toda la fila. Entre todo ese desbarajuste lo que más me sorprendió fue como una corredora brasilera pedía permiso y subía como si nada por el medio del camino mientras que cuando uno intentaba emularla casi siempre terminaba acostado en el barro.
Luego de completar este tramo comenzamos a alternar bajadas y subidas más técnicas en las que salvo los equipos más experimentados caminábamos en las subidas e intentábamos recuperar terreno en los planos y las bajadas. Con un clima bastante hostil, finalmente alcanzamos la cumbre, por momentos uno quería detenerse o voltear la cabeza para poder apreciar las impresionantes vistas que aparecían debajo de nuestros pies, pero un par de tropezones me hicieron dejar esto para otra ocasión.
Creo que el lugar más atractivo durante toda la competencia fue cuando nos encontramos corriendo por un sendero en el filo de la cumbre, a ambos costados se desplegaban barrancos que nos hacían regular la velocidad por miedo a "perder" el rumbo. Acto seguido comenzó un descenso ininterrumpido de aprox. 5km, sin duda esto fue para nosotros poco acostumbrados a este tipo de terrenos una experiencia increíble.
Previo a terminar la etapa, nos esperaba un terreno absolutamente plano que pese a lo que uno podría esperar, personalmente fue lo que más me costó, por suerte Santiago me ayudó con la mochila permitiéndonos no bajar demasiado el ritmo de carrera. El último obstáculo de la etapa fue un arroyo el cuál debíamos pasar tomados de la mano con el agua por encima de la cintura.
Al cruzar la meta, otra vez los parrilleros nos esperaban rebosantes de proteínas, esta vez no dejamos pasar la oportunidad y a pesar de que la lluvia persistía nos instalamos sobre un tronco a comer para recuperar energías.
....y donde está el Conteiner??
El problema surgió cuando ya cansados y mojados queríamos armar nuestra carpa para poder ir a descansar, ahí nos enteramos que un puente se había roto y que no todos los camiones que transportaban los conteiner habían podido llegar. El tema fue la demora y falta de respuesta por parte de la organización en tomar cartas en el asunto. Al final, se decidió bajar los contenedores que estaban en los camiones que habían podido llegar, si uno encontraba el suyo acamparía en ese lugar, en caso contrario debería ir caminando 4 km hasta un segundo campamento B para finalmente poder descansar.
Ese fue nuestro caso por lo que lentos y perezosos comenzamos la caminata, nuevamente barro, subidas hasta encontrarnos con el segundo campamento. Esto hizo que no solo los corredores y sus bolsos quedaran separados, sino que en un campamento había baños y en otro no, en uno había carne y en el otro pasta, etc. Para nosotros que de alguna manera tenemos un poco más de experiencia no fue demasiado caótico, pero realmente ver llegar gente luego de diez horas de carrera y no encontrar sus bolsos, o tener que caminar cuatro km de más fue lamentable, esta situación hizo que al menos 150 parejas abandonaran la prueba.
En el segundo campamento comenzaban a encenderse grandes hogueras preparadas por la organización para que los corredores se calentaran, luego de una rápida ojeada escogimos un lugar para acampar. Armamos rápidamente la carpa y con la ayuda de nuestros compañeros construimos un refugio que nos sirvió para preparar más cómodamente el equipo para el día siguiente y secar la indumentaria de carrera.
Luego de rellenar la mochila de hidratación y nuestros estómagos nuevamente, decidimos acostarnos temprano, los dolores en mis piernas comenzaban a preocuparme y no quería pensar mucho al respecto. Entre sueños nos enteramos por un lado de una rebelión en la cual se pretendía linchar al director de la prueba y por otro del cronograma para el día siguiente
DIA 5 (Último día de carrera)
La última etapa era de 35km por un terreno supuestamente plano, al amanecer no llovía demasiado por lo que el desarme del campamento fue rápido. Lo mejor de la mañana fue ver aparecer a Marcelo con unas medialunas que conjuntamente con un capuchino aceleraron mi recuperación y mi humor.
Acondicionamos los petates y transportamos por última vez el contenedor hacia la zona de carga, luego nos dedicamos a estirar despreocupadamente, tanto que cuando al fin nos dirigimos a la zona de largada nos dimos cuenta que la primera tanda ya había partido hacia dos minutos aproximadamente. Arrancamos lo más controlados posible sabiendo que si bien perdíamos la referencia de los equipos punteros el tiempo estaba dado por lo que el chip marcaba al momento de la largada. Como consuelo veíamos como a nuestro lado al equipo brasilero puntero en categoría mixtos también le ocurría lo mismo, al menos no éramos los únicos distraídos.
Progresivamente fuimos adelantando equipos respetando la estrategia que habíamos planeado para esta etapa, salir a mantener un ritmo parejo durante todo el trayecto intentando no caminar en ningún momento. A la mitad del trayecto nos encontramos con John Tidd y Alejandro Pereira que se nos sumaron al paso de carrera, esto nos produjo una motivación extra a todos ya que minutos antes era impensado el correr juntos con otros uruguayos (uno americano pero que adopto nuestra identidad) formando un equipo de cuatro que desde ese momento hasta el final de la competencia permaneció corriendo unido.
El final de la competencia se aproximaba, lo podíamos percibir, cada paso que dábamos nos sentíamos más cerca de la meta. Ya llegando a Paso León puesto fronterizo de Argentina con Chile pudimos apreciar el último escollo que casi siempre todos los encargados de trazar los trayectos gustan de poner antes de la llegada: una espectacular subida de pasto de aproximadamente 200 metros la cual recorrí con la ayuda de unos palos que me sirvieron de bastones. Luego de esta, una pronunciada pendiente nos separaba del arco de llegada, transitamos esta distancia al mismo tiempo que desplegamos la bandera uruguaya, orgullosos de hacerla flamear cruzando la meta.
El final
Luego de llegar, nos pusimos la ropa seca que traíamos, realizamos un trámite migratorio medio surrealista y nos subimos a la camioneta que nos traería de regreso a San Carlos de Bariloche.
Arribamos luego de tres días al Centro Cívico de Bariloche y como pudimos nos desplazamos hacia el hotel para cambiarnos y comer algo.
Nos enteramos luego que quedamos séptimos en la general y que John y Alejandro resultaron ganadores de su categoría lo que nos produjo una gran alegría. Más allá de las posiciones y lugares, nos quedan en el recuerdo los hermosos paisajes y los excelentes momentos que compartimos junto a nuestros amigos."
